El fin de semana pasado fue muy activo, y lo quiero comentar antes de que se me olviden los detalles.
Todo marchó de acuerdo al plan. Como les comenté, el sábado fuimos a Stuttgart, a un torneo de Ultimate Frisbee. Ahí fue cuando me di cuenta de lo diferente que es este deporte de los demás. Es un concepto totalmente diferente. Para empezar no hay árbitro, lo que significa que entre los mismos jugadores se marcan las reglas. Eso es algo que nunca había visto. Nadie hace trampa. Después de cada juego, los dos equipos se juntan. Se hace un círculo y todos se sujetan de los hombros. Una persona de cada equipo dice unas palabras respecto al juego y siempre lo hace el último jugador que hizo un punto de cada equipo. Por el simple hecho de que habíamos 3 que no hablábamos alemán, todo se hizo en inglés, lo cual se me hizo muy amable de su parte, ya que todos hacían un gran esfuerzo por hablarlo.
Después de los discursos se aplauden entre ellos y a veces se hace algún mini juego entre los dos equipos sólo por diversión (muy raro también jeje). Nunca he jugado un deporte en el que después del juego los dos equipo se junten a platicar ni nada, normalmente terminas muy enojado con el otro, y todo esto era nuevo para mí, pero me gustó mucho. En el último juego, yo hice el último punto así que me tocó dar el discurso. Yo les dije exactamente lo que les estoy contando ahorita; que estaba muy sorprendido por conocer un deporte tan amigable y que estaba muy agradecido por lo bien que nos trataron y que me quedaron muchas ganas de seguirlo jugando. Y en efecto, el miércoles siguiente volvimos a ir a entrenar.
El domingo fue nuestro viaje a Múnich (München en alemán). Nos tocó ir con el grupo de la Hochschule de Neu Ulm. Lo curioso es que en el grupo de mi universidad somos puros hombres, y el de Neu Ulm son puras mujeres. La ciudad está muy bonita, aunque en realidad no visitamos mucho ya que es muy grande y salimos como a las 9 de Ulm, y la ciudad está a 3 horas aproximadamente.
Comimos en un restaurante típico alemán. Yo comí salchichas blancas (Weisswurst). También visitamos el palacio de gobierno y subimos un torre muy alta desde la cual podíamos ver toda la ciudad. Tengo un pequeño video de cuando subimos la escaleras, pero duró tanto la subida que me quedé sin memoria en la cámara, así que ya se imaginarán el número de escalones que subimos.
Por último, en la noche fuimos a un bar a tomar cerveza de la zona, la cual estaba riquísima. Las servían en tarros de vidrio de a litro, y se veían muy impactantes jaja.
Este fin no hay ningún viaje planeado, pero el siguiente creo que vamos a ir a Neuschwanstein!! Hasta pronto…
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